Roseicollis

Agapornis Roseicollis

Agapornis Roseicollis
Clasificación: Psittaciformes, Psittacidae
Zona geográfica: Sur de África
Tamaño: De 13 a 16 cm

 

 

Hábitat Natural

 

Distribución geográfica y hábitat

El Agapornis roseicollis o inseparable de Namibia es una especie de ave psitaciforme de la familia Psittacidae que fue descubierto al suroeste de África en 1793 aunque no se le dio nombre hasta 1818. Es nativo de las regiones áridas del suroeste de África, como el Desierto del Nambí.

Como decimos, su hábitat se extiende al norte de la provincia de El Cabo y desde el sudoeste de Angola hasta Namibia, en África del Sur. También se los ha visto en Botswana, aunque en poblaciones muy reducidas, y de las cuales no se sabe con certeza si existen todavía. Su zona, también abarca las zonas rocosas con presencia de árboles y arbustos, a altitudes que van desde el nivel del mar hasta los 1.600 m. aproximadamente; también se pueden observar en palmerales, en áreas de cultivo y en las cercanías de zonas habitables a éstas que tengan cursos de agua. Son aves que nunca se verán lejos de zonas con agua, y cuando les falte recorrerán largas distancias en busca de ésta (ríos, lagos, grandes charcas, etc., a la que acuden constantemente durante el día).

Generalmente vive en grupos o bandadas de entre 20 y 30 individuos y suelen criar en nidos de tejedores abandonados, así evitan el tener que transportar material de nidificación. En 1955, en Angola, fue reconocida y descrita una sub-especie del Agapornis roseicollis, llamada A. roseicollis catumbella, la cual es similar al roseicollis, salvo porque es algo más pequeña, con colores más intensos y el pico un poco anaranjado. Es por ello, por lo que se llegó a confundir con el A. Pullarius y por lo que se retrasó la fecha en la que se nombró oficialmente como hoy lo conocemos.

El Agapornis Roseicollis catumbella está presente en el sudoeste de Angola. Las poblaciones de ambas subespecies son comunes en determinadas regiones.

 

            El Agapornis roseicollis es una de las 9 especies pertenecientes al género Agapornis, incluidas dentro de la familia Psittacidae, orden Psittaciformes. Actualmente se conocen 2 subespecies del inseparable de cara de melocotón:

  1. Agapornis r. roseicollis (Vieillot 1818)

  2. Agapornis r. catumbella Hall 1952

            El inseparable de cara de melocotón (Agapornis roseicollis) es la especie más popular de entre todas las especies de Agapornis, y es una de las especies de Psittaciformes más criada en cautividad. Uno de los motivos principales es su alta capacidad de proliferación, llegando a poner entre 4 y 6 huevos en cada puesta. Además, es el psittaciforme con más mutaciones de color que existe; entre las mutaciones más conocidas, tanto en línea verde como en par-azul, están:

  • Mutaciones de eumelanina:
    Ino
    Pallid
    Canela - Cinnamon
    Fallow bronce - Bronze fallow
    Fallow Pálido - Pale fallow

  • Alteración en la distribución de la eumelanina:
    Edged diluido - Marbled
    Dilute
    Recesivo - Recessive and Arlequín dominante - Dominant pied
    Opalino - Opaline

  • Mutaciones de psitacina:
    Aqua
    Turquesa - Turquoise
    Cara naranja - Orange face
    Cabeza pálida - Pale headed
    Opalino - Opaline*

  • Alteración de la estructura de las plumas :
    Factor oscuro - Dark factor
    Violeta - Violet

  • Manifestación originada por cruce (crossing-over) :
    canela-ino -(cinnamon-ino)

 

Descripción

El A. roseicollis mide aproximadamente unos 15 centímetros, su color ancestral es el verde; la frente y la cara son rojas mientras que las mejillas, el pecho y la garganta son de color rojo rosado; el cuerpo, el abdomen y las infracoberteras caudales son verde amarillentas; la rabadilla es azul eléctrico, , y las infracoberteras alares son verde pálido con reflejos azules; la parte superior de la cola es verde con las plumas externas con una banda naranja, la parte inferior de la cola es azulada, la zona perioftálmica es gris, pico de color hueso, en los ojos el iris es de marrón oscuro y las patas son grises con las uñas de color gris oscuro o negro.      

La sub-especie Agapornis roseicollis catumbella es similar a la sub-especie nominal (Agapornis Roseicollis Roseicollis), pero destaca en él un plumaje de color verde mucho más intenso. La cabeza presenta un color rojo más llamativo. La coronilla, mejillas, garganta y zona superior del pecho son más rosadas. Aún así, en las especies criadas en  cautividad es prácticamente imposible distinguir una sub-especie de otra ya que con la gran variedad de mutaciones de color verde que existen no podemos saber de qué sub-especie se trata.

Machos y hembras son semejantes físicamente e incluso en la mayoría de los casos en su comportamiento y maneras de actuar que tanto el macho adquiere de la hembra, como la hembra lo hace del macho; es por ello que no existe ningún dimorfismo sexual entre ambos que los diferencie a simple vista.

El sexaje en laboratorios mediante ADN es el método más fiable y recomendable para determinar el sexo del A. roseicollis no dando fiabilidad al 100% pero si en un 99,9% de los casos según los propios laboratorios. Este tipo de análisis molecular se lleva a cabo mediante la recogida de muestras a partir de cáscara de huevo, pluma o sangre; también, en determinados laboratorios, se está comenzando a realizar análisis de tipo “no invasivo” a partir de hisopos buco-faríngeos.

Los jóvenes son similares a los progenitores, aunque presentan la base del pico de color negruzco que se va aclarando conforme va adquiriendo el color de adulto. Además los colores de la cabeza son de tonos más rosados y el plumaje verde del cuerpo es más oscuro y menos brillante debido a que el plumaje no está completamente desarrollado aun. En los próximos meses, unos 6 aproximadamente para la primera muda, el agapornis adquirirá su nuevo plumaje aunque este no será el definitivo de adulto.

 

Alimentación
Los agapornis roseicollis se alimentan principalmente de semillas, especialmente de las semillas de Acacia y Albizia; así como de bayas, brotes tiernos y yemas de plantas (entre las que destacan las del género Euphorbia). También se alimentan de frutas y de grano (especialmente maíz y girasol) de los campos de cultivo donde suelen causar daños importantes llegando a convertirse en plagas que arrasan los cultivos cuando lo hacen en bandadas. Pero sólo se quedaran en estos campos de cultivo y alrededores siempre que exista agua abundante cerca, de lo contrario emigrarán a otro lugar en su busca.

 

 

Comportamiento social y reproducción


Los agapornis roseicollis son aves nómadas que se agrupan en pequeñas bandadas de hasta 12-15 individuos, a veces más; realizan paradas en zonas donde hay comida y agua, y solo las abandonan cuando éstas se agoten, en algunas ocasiones se agrupan en grandes números de individuos. Son aves muy activas y ruidosas, y constantemente provocan peleas entre ellas dentro del grupo; las parejas siempre permanecen cercanas el uno de la otra.

La estación de cría comprende desde febrero hasta mayo, siendo aves que crían en colonias; anidan en las grietas o en los nidos de los tejedores (Philetarius socius, Plocepasser mahali). Las hembras transportan el material para elaborar el nido en el pico o entre las plumas de la rabadilla; el material consiste en corteza desmenuzada, pequeñas ramitas, briznas de hierba, etc. La puesta es de 4 a 6 huevos y la incubación dura 23 días, realizada exclusivamente por la hembra.

 

Alojamiento

Los agapornis roseicollis son aves muy activas y resistentes, las cuales preferentemente deben alojarse en parejas o pequeños grupos. Están constantemente desmenuzando la madera por lo que se aconseja suministrarles corteza y ramitas de árboles frutales periódicamente. Dentro de la bandada suelen producirse pequeñas peleas entre ellas que no van más allá de una serie de chillidos estridentes y prolongados. Les encanta el agua tanto para beber como para darse unos buenos baños sobre todo en los meses más calurosos.

Estos agapornis pueden alojarse en aviarios con unas medidas mínimas de 2 x 1 x 2 m, si es en pequeñas bandadas o en jaulas espaciosas de un metro cuadrado aproximadamente si en parejas. En zonas de temperaturas extremas es necesario resguardarlos de las heladas y las corrientes de aire frío, siempre por encima de los 10º C. El nido no es necesario quitárselo una vez terminada la época de cría, ya que lo utilizarán para dormir durante la noche y los protegerá en las noches frías.

 

Alimentación

La alimentación de los agapornis roseicollis es fundamenta para su salud. A estos agapornis se les puede suministrar una mezcla de semillas de mijo, mixtura de canario, girasol y cáñamo, así como el mijo en rama; ocasionalmente le podemos suministrar brotes de hierbas y de mijo, y una gran abundancia de frutas, verduras y hortalizas.

Durante la época de cría les podemos suministrar galleta y pastón de huevo. A los jóvenes es recomendable suministrarles vitamina C y suplementos minerales. 

 

Reproducción

Los agapornis roseicollis son aves muy fáciles de criar y de mantener, y pueden llegar a criar durante casi todo el año si están en unas condiciones óptimas. Para ello es necesario proveerles constantemente de ramas de árboles frutales, sauce llorón, palmera, pino, etc. para que puedan construir el nido, que tras desmenuzarlos transportarán entre las plumas hasta el nido. La puesta media de un agapornis roseicollis es de 3 a 6 huevos y la incubación dura unos 21 días. Es conveniente suministrarles mineral ya que de lo contrario los jóvenes pueden nacer con deficiencia de plumas.

 

Estatus
El inseparable de cara de melocotón no está globalmente amenazado, y hasta este año estaba incluido en el Apéndice II (Anexo B) del Convenio CITES. Pero, afortunadamente, el Reglamento 1332/2005 que se publicó el 19 de agosto de 2.005 excluía de cualquier Apéndice (Anexo) del Convenio CITES al Agapornis roseicollis. Digo afortunadamente porque esto quiere decir que existe el suficiente número de ejemplares en cautividad que no es necesario importarlos, lo cual es una ventaja pues es un paso para evitar que esta especie llegue a extinguirse por culpa de las importaciones. Aunque hay que seguir luchando para evitar la deforestación, los incendios y otros problemas que ponen en peligro la supervivencia de esta y todas las especies animales y vegetales que existen.